Sólo eso nos faltaba: se ha agotado
el caudal que nutrÃa la experiencia
y queda un sinsabor, una indolencia
desnuda de prestigio, un despoblado
donde no se aparece ni un cuidado
ni el eco fantasmal de una querencia.
Se ha agotado esa última existencia
y al final se acabó lo que se ha dado.
Alta la noche y muerto el referente
sólo queda rimar en sustantivo,
acentuar con cuidado en la siguiente
y asumir que, por no entregarlo vivo,
lo más que te darán del referente
será un vacuo acuse de recibo.
Inspirada en la nota de Aurelio Asiain en este enlace.
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