Sabiendo que nos será arrebatada Me maravilla creer en nuestra estación Y que nuestros corazones una y otra vez Rechacen el último naufragio. —Andrée Chedid
Una caricia basta para multiplicar esas semillas que propagan la lepra,
esas fosforescencias que propagan la seda y el ardor,
esos hilos errantes que propagan el naufragio y la sed.