Miércoles, 17 de Septiembre de 2008 00:00
Alejandro Malo
A unos pocos lectores
Cansado de los debates y harto de guerras, prefiero hacer el amor primero y buscar esos combates en donde los desempates implican una mujer vencida por su placer, vencedora de mi anhelo y prometiéndome el cielo de volver, volver volver.
Lunes, 14 de Julio de 2008 00:00
Alejandro Malo
A unos pocos lectores
Todo ha pasado como debía pasar: la tarde de lluvia, el empedrado donde el agua dibuja riachuelos, los árboles cuyas ramas languidecen de humedad y el murmullo incesante de las gotas.
La vida despoblará tu cuerpo se exiliará de tu rostro el último gesto la mirada y la piel se harán espejismos desiertos extendiendo su siembra de ceniza las flores de la muerte brotarán a lo largo de tus huesos.
Se cerrarán tus párpados como una noche de tormenta se ensanchará el vacío en tu mirada hueca va a hundirse un relámpago postrero entre el ramaje de tus venas la sequía te abrirá los brazos y esparcirá cadenas cual sortijas enhebradas la sombra tus restos y el silencio eslabones serán de sal y arena.
Se apagarán las arterias y las voces que antes te nombraban como un cóndor elevarán su plegaria silenciosa los amorosos labios de antaño han de llegar igual que un eco las gargantas diluidas con recuerdos casi humo casi nada quedará sólo el hueco.
Sólo para el olvido para el polvo erigirás castillos de palabras de líneas y colores inventarás un rostro a tu silencio para poder refugiarte cargarás la conciencia en tus espaldas para cantar de golpe contra el viento
y el tiempo tan sólo deslavará tus huellas para fecundar con unas cuantas lágrimas la razón de la muerte y su sabor desierto.
No quedará alborada para intuir un horizonte tendrás que seguir sin más indicios las líneas sobre el agua dibujarán un borde a tu sendero las desfallecientes luces y los aromas desde las fronteras de un mundo que se apaga un puñado de voces fúnebres te harán percibir las coplas de la muerte marcarán el compás de tu pisada y no permitirán que escuches el clamor de aquellos que te llaman.
Deberás inventar un universo desde la soledad donde las formas se transfiguran en vapor y humo no hallarás otro sustento que la fe casi inmaterial de la ceniza de los desleales sentidos y la mente surgirá el espíritu inmemorial de miles de átomos en su orgía perpetua se alzará la imagen del orgullo y de la entrega.
Entre la obscuridad desearás renacer bajo un sol nuevo querrás imaginar tus pasos dividiendo las horas en un cauce interminable de sonidos escucharás la voz del tiempo
detente y calla
tu silencio se volverá elocuente por su oficio de arcilla y esperanza acogerá otra figura tu voluntad por la misma fuerza que posee al negarse podrá ser fecundada.
Porque la vida es algo que de pronto acaba y no regresa por el mismo rumbo alguna vez florecerá tu carne baldía sobre los senderos que tomó la muerte verás en jeroglíficos el breve resumen de tu vida se ha de consumir al paso de tus ojos cada imagen que cultivó el pasado y podrás comprender que tras de todo la vida surge de nuevo desde el polvo.